Cómo dejar de evitar tomar el control de tus deudas
Hace unos días tuve una conversación muy clarificante sobre este tema con una muy buena amiga, he podido ponerle voz a esto que es tan importante y que muchas veces damos por sentado creyendo que lo tenemos controlado.
Cuando hablamos de tomar el control de la situación, impone, es un tema espinoso, nos implica, algo que generalmente asociamos a difícil solución, a no encontrar la manera de salir de ahí ni a corto ni a largo plazo. La verdad es que se suele ver poca luz y es entonces cuando aparece nuestra mayor tentación: tirar la toalla y evadirnos.
Comenzamos a ocuparnos de todo lo que está alrededor evitando por todos los medios ponernos delante de tal situación y sin darnos apenas cuenta comenzamos a buscar cualquier cosa que nos haga salir de ahí, auto convenciéndonos de que ya aparecerá la manera de resolverlo, pero que mientras tanto nosotros “tenemos que vivir”.
El hecho de que no mires hacia ella no quiere decir que la situación desaparezca.
Yo que soy fiel defensora de esta idea, sé el peligro que también guarda. Quedarnos en esta idea no es más que evitar hacernos cargo totalmente de la situación, porque sí, da miedo, porque pensamos que será un valle de sufrimiento hasta que salgamos de ahí y ahí es dónde seguimos mirando para otro lado.
Empezamos a alimentar una falsa sensación de que tenemos el control, porque ya se resolverá y aparecerá la solución. De alguna forma recurrimos a estos argumentos porque necesitamos tranquilizarnos y creer que estamos en camino, de esta manera podemos continuar exactamente donde estamos.
Nada más lejos de lo que está ocurriendo realmente, alimentar esta idea sólo nos lleva a que esta rueda se haga más grande, que gire cada vez más rápido y que tengamos cada vez menos capacidad de resolución.
Por alguna razón hemos comprado la idea de que estar ahí nos libera y nos da espacio para continuar con nuestras vidas “mientras las cosas se resuelven” mientras “nos llega la solución” y con esto también ocurre lo contrario. Esto no es más que una falsa sensación de que ganamos tiempo, algo que a largo plazo lo único que hace es apalancarte en esa situación.
De hecho no lo abordamos, estamos la mayor parte de nuestro tiempo ocupando nuestro subconsciente con este tema, está latente, esperando a la primera oportunidad para hacerse presente. Será porque las deudas tienen la virtud de no hacerse esperar y recordarnos que están ahí.
Evitando tomar el control de las deudas lo único que conseguimos es retrasarlas no solucionarlas.
Necesitamos recuperar el control de la situación, para ello es fundamental poder mirarla de frente, no para regodearnos por supuesto, sino para poder hacernos cargo y poner los medios necesarios para poder salir de ella.
Un primer paso para tomar el control podría ser pensar en qué te está impidiendo dar los pasos para abordar esta situación y qué crees que pasaría si te haces cargo. Piensa en ello con toda la honestidad que puedas, créeme, te dará información muy útil. No hay respuestas buenas ni malas. Se trata de que puedas empezar a acercarte a la situación, sin mayor pretensión que la de darte cuenta de por qué sigues mirando para mirando para otro lado a pesar de lo mal que lo estás pasando.
Hacer esto no significa que te encuentras libre de deudas al día siguiente, significa que tú estás al mando y que la situación no te controla a ti, que te has hecho cargo y que has dejado de evadirte para no estar ahí.
Tienes muchas formas de saber que estás al mando de la situación. Aquí te cuento algunas:
- Estás dispuesto a poner los medios necesarios para salir de ahí.
- Puedes ocuparte de otras áreas de tu vida realmente, sin que esté presente constantemente las situaciones económicas pendientes de resolver.
- Desaparece el miedo que te impedía abordar este tema, porque ya lo has hecho.
- Puedes tomar mejores decisiones porque sabes sin duda que te acercan donde quieres estar.
Nos leemos pronto!!